. Espinas Marchitas

martes, 31 de julio de 2012

Cosa más triste.


No hay cosa más triste que el viento que te desdibuja la sonrisa,
y te deja solo la imagen de los labios en una pantomima,
un escenario, 
una simple carcajada melancólica y sin expresión,
llena del sabor a mar que escurre por tus mejillas
y cae sobre tu pecho, 
diciendo adiós cómo un latido.

No hay cosa más triste que,
un recuerdo aferrado a una ilusión, hecha escombros.

No hay cosa más triste que,
soñar despierto una realidad y, no vivirla.

No hubo cosa más triste que,
decirte adiós y haberme quedado de pie,
observando el rostro desvanecido de tu cuerpo,
 cuando TÚ te ibas.

  1. Leandro Yñiguez, autor de obras escritas inéditas.  31/7/2012


jueves, 14 de junio de 2012

La dicha de la lluvia.

Tal vez hoy,
sea el día en que tus calidas manos
sequen de mis  lánguidas mejillas,
éstas lagrimas que me separan del sosiego.

Y tu cuerpo trémulo  caiga sobre
mi, como el solaz, que otrora, 
el amanecer me hubiese dado,
 en éstas horas de desánimo.

Cuando la miseria me cubra,
quisiera sentir la fortaleza
que tus tibios labios amparan
y, que, en tu silencio, me 
embargues los errores y me
otorgues lo necesario 
para asir los sueños 
a sus cimientos.

Tal vez hoy, las altas nubes
se deshilachen en una caricia 
y me deshagan como humano
para volverme más sincero.

O, tal vez hoy,
sople el viento y relegue mi consuelo.
.
Leandro Yñiguez, Autor de obras inéditas registradas – 14/06/12  

lunes, 4 de junio de 2012

Mínimo


Hasta las cenizas me consumiste con tu suspiro.

Tus palabras quitaron las llamas que en mi  
ondeaban como un corazón.

Me volviste invierno cuando tu cuerpo se  irguió 
en verano, y en las noches eternas me abandonaste,
haciéndote la única claridad en las penumbras.

Me embebiste en caricias, me inundaste en sonrisas,
me quitaste el sosiego, me arrebataste los sentimientos.
cerraste mis ojos,  besaste mi frente y me dijiste hasta
pronto.

¡Oh, cuantas veces me hiciste antónimo!

Me volviste solo yo,
solo un hombre,
solo carne.

Leandro Yñiguez, Autor de obras inéditas registradas – 04/06/12 

lunes, 28 de mayo de 2012

Los vuelos y sus dificultades.


Hace tiempo quiero remontar un vuelo, 
como el de aquellas aves que por las mañanas me sorprenden
distraído aún en el lecho.

Siempre compro sus alas con ilusiones, 
pero jamás las tomo como hechos.

Siento temor como un poyuelo,
aún amparado en las alturas de
su nido, con temor al vacío, prueba
máxima de que el vuelo se encuentra
suspendido por la mente que 
nos apresa como cortinas de niebla
y nos libera como el amanecer cuando 
nos abraza y nos acuna contra su pecho,
con sus alas de ave madre,
reina del calor.

Como un iluso me aferro al pensamiento
de que la montaña se doblará y me llevará 
con sus manos al suelo y me liberará en aquél destino
que el corazón tanto anhela.

Pero es hora de despertar y liberar
las cienes de las manos,
¡oh encarecidas manos!
y saltar al vacío y volar
hasta lo más alto 
del potencial 
que un sueño
embarga.

Leandro Adrian Yñiguez autor de textos inéditos registrados28/05/12

viernes, 11 de mayo de 2012

Es tan fácil.



Cuando vamos a entender:
que la paz no es, la marca
de un golpe que nos lástima, 
cuando erramos en algún 
instante de nuestra vida.

Que la paz, no es dejar libres a los
humanos, porque tales somos
como animales, que sin un guía,
vamos todos a perdernos en un 
acantilado.

Acantilado llamado caos, guerra
e infortunio de almas.

Siempre necesitamos, las palabras
fuertes, pero no de las que hieren,
sino, de las que enseñan. De las que
nos enseñan a hacernos fuertes, 
tomando la mano de quien tenemos
a nuestro lado, y oír atentamente lo
que nos dicen, cuando quieren aconsejarnos.

Cuando vamos a entender, que 
la paz se hace tan fácil, como decirle
basta, a ésas mismas cosas que la 
desahucian.
Leandro Yñiguez 9/5/2012