. Espinas Marchitas

miércoles, 7 de marzo de 2012

La cuna en tus ojos.


La cuna en tus ojos.

En tus profundos ojos se ahondan viejos paisajes,
tan viejos como los años que no aparentas.

En aquellos lugares duermo,
cuando la noche llega y me arroja al sueño.

En el sopor que infunde la utopía,
mi mente se cree presa de interminables laberintos.

Donde la única puerta 
es tu rostro e inmejorablemente
son tus labios el cerrojo que la antecede.


La puerta de tez cobriza relata en su faz;
“Ojos para mirar, labios para besar”

Y así, haciendo danzar los pestillos,
que me embriagan de las caricias,
mirando fijamente el mar de tus pupilas,
susurro suavemente “buenos días, corazón”

                                   Leandro Yñiguez, Martes 6/3/2012

martes, 14 de febrero de 2012

Mentiroso


Fui el mayor mentiroso aquella noche,
mientras te arropaba en aquel desconocido
sillón.

Cometí el peor error al mirarte a los
ojos, en aquella vaga penumbra que
descendía desde más allá de lo que
pudiéramos ver.

Fui un poeta de sátiras e ironías,
mientras mis brazos se encontraban
por detrás de tu espalda.

Era un farsante sin mascara, un
actor de mala fama.

Parecí un cantor al cual se le
quiebra la voz al recitar un falso
“Te quiero” y es porque talvez tengo
para decirte desde hace un largo tiempo
un Breve “Realmente, te amo”.

domingo, 12 de febrero de 2012

Presuroso


Escapé  de la noche donde reinaba el silencio,
Presuroso del encuentro que tiñese tu rostro
En una aparición sublime, en el ocaso de
La lejanía, te añoré  con mis brazos al
Vuelo.

Talvez, una breve y pálida sonrisa envolvía
Mi rostro, en aquella tarde en la cual callaron
Las aves, para abrir paso a tus cantares.

Salí al encuentro de tus ojos,
En medio del otoño, en aquel otoño en el que tus
Pupilas brillaran  más allá de todo lo que un mar
Podría haber reflejado jamás.

Debía correr hacía aquella lejanía tuya,
Hacía aquella distancia mantenida por el
Tiempo, donde la soledad fue compañía
Y desierto.

Pero me detuvo en un gélido témpano,
Congelando el momento en mi retina,
Aquella imagen, tu figura, envuelta
en el sol crepuscular que daba el
margen a una nueva noche.

Llegabas a mi lado, mientras mi silueta danzaba
Alrededor de mi inerte cuerpo, como  estatua, obstante
El sol daba sus últimos pasos hacía el ocaso.

Y al sentir el tacto de mi presencia a tu lado,
Esgrimiste un suspiro que hendió mi cuerpo,
Desde el alma , hasta los más profundo 
Sueños que, alguna vez me oíste decir, desconcertando
Mi mente de cualquier razón, logrando hacerme
Caer en tus brazos, que me embebieron en un
Abrazo y duró en mi memoria hasta que la luz
Cerró el telón, y un beso cantó entre nuestros
Labios, callándonos, hasta el próximo amanecer
De nuestro amor. 

martes, 24 de enero de 2012

Te vas de aquí

Entre los gironés de sábanas,
por las noches voy olvidando
lo que fuiste para mí.

Olvido el momento en que tus parpados se marchitaron y volaron lejos,
para dejar al desnudo tus ojos de amanecer salvaje.

Aquellos ojos de pupilas almendradas que,
como un sol,
sobre la franja del mar,
me despiertan,
lleno de la luz,
de tu fragancia.

Te llevas los recuerdos que,
con apremio,
el alma de la que soy dueño,
ha guardado  bajo llaves,
en lo recóndito de mi mente.

Ya lejana en paramos perdidos te me haces,
en la noche que fraguan mis tormentos y lagrimas,
bajo el sentimiento brío de melancolía,
mis suspiros incesantes suenan en el paisaje,
como el bufido de un alma herida,
sin remedio, hasta el día en el que muera o hasta que el alba
despunte y  la despierte del sueño,
en el que se sumergen quienes duermen.
                                                                               Por Leandro Yñiguez  24/1/2012

lunes, 16 de enero de 2012

Parte de mi

Acércate a oír mi voz, cuando callo,
acércate a oír mi silencio, y escucharas,
lo  que nunca he pronunciado...

Oirás al tiempo, vibrando en cada pálpito de mi corazón,
a veces lento, y en otros tiempos, acelerado.

Siente a mi alma, recitar, los poemas que, mis ojos, han escrito,
y jamás pronunciado.

Acércate a mi, y siente, la caricia de mis manos,
en tu rostro, intentando describir, el calor que sienten las rosas en
el amanecer.

Siente como mis lágrimas queman en mis ojos, siéntelas
ahora, en tus manos, al lavarlas.

Así como siento, la felicidad brotar de mis pupilas
y caer en tu cuerpo.

Siente mi sonrisa y esboza una en tus
labios, atrae con ella,  a aquel paisaje, bello
y lejano ,hacía nosotros. esta noche,
para danzar, entre sus parpados.

Leandro Yñiguez, escrito el lunes 16/1/12