. Espinas Marchitas

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Musa de la tierra

Puede caer la noche a mi alma,  en este día,
trayendo con su amplío espacio de atardecer
melancolias,penas, y tormentas de arena,
llenarme de la ausencia, que se esconde
en sus rincones vacios.

Mi alma, podría sentirse fatigada,
cansada o herida,al sentir mis pupilas
todo el rededor, callendo,como caen
las abatidas alas del pajaro cansado.

Debería guardar, el dolor, en un ramo de
rosas, rojas como la sangre, que se describe
en los libros o convertirlo en un suave
río que se pierde, tremulo entre las rocas,
al volverse turbias sus corrientes,
y calma, al sentir, las heladas brisas
del invierno.

Porque aunque todo este vacio,
es tan solo una noche, que me
ahonda una luna, en la profunda
inmensidad del espacio y un
millar de estrellas, poemas  y letras,
tan altas como los sueños,  ella
mi inspira.

Aun sea el día  marchito en la tarde,
por la oscuridad que la cubre y
su cuerpo en lo alto, los ojos con los que miro.

No temeré, no temeré nuevamente,
a aquel astro que me inspira,
odas y poesías, más culto en escritos,
yo le rendiré,en su luz de plata .

martes, 6 de diciembre de 2011

Mi lugar en el mundo

Se vuelve abierto el sol,
como una rosa al amanecer.

Se buscan los destinos y
se abrazan bajo viejos 
petalos.

Otras flores moran el jardín.

Tan iguales y distintas,
en aroma y forma.

Se mesen al viento,
sus calidas figuras.

Y otras hojas sin sueño,
buscan el agua eterna.

Nacen las noches de cada
nube que con sus cuerpo
las cubre.

Por el resplandor de truenos,
todo se ve rodeado.

Se ciñen las tormentas en
lo alto, y sus lagrimas
destiñen  la noche.

Todos los ojos debajo.
buscan un refugio, en
un parpadear acelerado.

Quietas e inertes,
ellas se pierden,
desertan en el
silencio.

Reposan nuevamente
sus cuerpos en las madrugadas,
esperando a despertar,
sus almas,en la mañana.

Extienden sus manos al
alba y agradecen en
danzas.

Aun quietas e inertes,
las flores bailan más
que quienes se mueven.

Aun calladas y silenciosas,
tremulas y poco egolatras,
dueñas de la belleza, ellas,
las flores, se mesen bajo el
alba y buscan un lugar
en el mundo, así como
nosotros, los árboles,
reyes de las sombras.

Dueños de la tierras,
ellas y nosotros,
juntos crecemos,
deseando al cielo,
como un amigo lejano,
extrañando al febo,
cuando el frío señor
de la noche nos vigila,
y atormenta con sus
estrellas, y lloramos
de alegría, con gotas
de rocio,cuando un
nuevo amanecer se
avecina.








jueves, 1 de diciembre de 2011

Sentir tu ausencia

Hoy,
 quiero sentir por un momento tu ausencia,
porque, deseo descubrir en ella,
 cada uno de los recuerdos
que has dejado en mi memoria.

Dejame traer y vivir en piel,
tus besos de ayer, tanto
el ultimo como el primero...

No es que quiera alejarte,
tan solo evoco en mi corazón
el pensamiento de vivir junto a ti,
en una eternidad dispar.

Donde,aunque solo camine,
quemen tus recuerdos en mi mente.

Anhelo que tus abrazos y miradas
florezcan en los campos, cuando  la soledad,
breve o absoluta, llegue a mi.

Quiero prepararme,
por si algun día decides irte.

Dejame oír el arullo de tu voz,
cuando la luna brille unica en el cielo,

Dejame tomar en manos la flor
de tu ausencia, para poder cultivarla,
 y tenerte hasta en lo más lejano de mi cuerpo; Los sueños.

Por Leandro Yñiguez, el 01/12/11

domingo, 27 de noviembre de 2011

Creación

Te hubiera de llamar otoño, por tus ojos de atardecer,
que suaves brillan en la noche, como un lucero, esperando
por el amanecer.

Eres la mañana que siempre encuentro, cuando
el alba ya no me alcanza, para poder despertar.

Tu voz es un deseo, dentro de otro sueño,
más que una ilusión, es arido desierto, donde
me pierdo de a momentos y me encuentro
con tu cuerpo.

Si tu sonriza me falta, el camino de regreso
pierdo, volviendo todo a los principios.




Siendo tus pupilas las que marchitan a la soledad,
decidi clamarte Otoño, reina de la tempestad.

En tu revuelo de hojas marchitas, y soles a medio
amanecer, vuelvan petalos sin nacer, a aquellos
corazones sedientes de un nuevo florecer.



martes, 22 de noviembre de 2011

Sueños utopicos

No te encuentro entre mis memorias,
tus palabras parecen yacer olvidadas,
junto a tus pupilas dentro de mi mirada.

El aroma de tu cuerpo se vuelve tiempo
en mi alma, y un laberinto en el que por
momentos me pierdo,buscando algo que
no persigo, porque ya no lo recuerdo;
tu nombre,tus anhelos, sé tu existir por
las lagrimas que cubren todo el sendero.

Pero ¿Acaso eres un lucero? yo me cuestiono
en cada paso,mientras voy corriendo.

Todo está cubierto por las rosas de tu
cuerpo, las que me llaman con su fragancia
y me envuelven en sus petalos, elevandome
a lo más profundo de mis sueños, donde
aún no te encuentro.

Cuando las paredes se abren al silencio,
y el sol deshace el puerto de  fantasía en
la que se sumen mis pensamientos, todo
se desvanece ante tu subita presencia.

Y es ahi donde te encuentro,
adormecida entre los petalos
de otros sueños.